Latinoamérica

Es mi ciudad, mi pasión: me ha regalado casi todo lo que se y puedo compartir. Haber formado parte durante treinta i tres años del equipo público que la ha transformado ha sido como un súper máster teórico/práctico. Estar al lado de políticos como Pasqual Maragall, Lali Vintró, Jordi Borja u Oriol Bohigas me ha marcado. Tener por gerentes a Paco Longo, Marull o Albert Serra es un lujo. Y formar parte de numerosos equipos con unos funcionarios entregados, amigos, pro ciudadanos…me ha enseñado lo que es la colaboración para lo público.

No siempre ha sido fácil: a menudo mi creatividad y atrevimiento ponía nervioso a alguien. Y no le faltaba razón. También he sufrido envidias y cuestionamiento de políticos disminuidos: soporté algún exilio interno con deportividad. Cuando me jubilé sentí que se me ha regalado uno de los mejores trabajos del mundo: transformar la ciudad desde un equipo de equipos con los plurales ciudadanos.

Tal vez lo que me ha marcado más en esta etapa fascinante fue el comprender la ciudad desde los ciudadanos y como un organismo vivo desde su pluralidad que constantemente debe reinventarse desde ellos para que sea su casa común desde todas las diferencias.

Esta pasión perpetua por lo común creativo y colaborativo está en mi propuesta, desde la experiencia real de Barcelona, de marca ciudad: la situamos de ciudad muy deficitaria a ciudad en primera división.

Hoy la ciudad necesita ser de nuevo reinventada para que sea más que una ciudad, un mundo Mediterráneo.

La marca ciudad la he compartido, intensa e incesantemente, con muchas ciudades de Latinoamérica, mi otra gran pasión.