Adictos

¿Soy el mismo muchacho que estuvo en el equipo de creación de la mítica revista Ajoblanco en los setenta o se metió en el primer ayuntamiento democrático de Barcelona al inicio de los ochenta y estuvo activo en el primer rediseño memorable de la ciudad? Sí y no. Pero algo une toda mi trayectoria: la opción por lo público, por los ciudadanos, por los últimos, por la creatividad colaborativa. Siempre en los márgenes, en los desafíos, en las rendijas. Sin miedo. Con atrevimiento.

 

Mi vida profesional la marca el trabajo como maestro en los sesenta para reinventar la escuela activa, después la creación de Ajoblanco que me descubrió la libertad solidaria y la opción por proyectos de vitalidad común.

 

Me metí, con el estreno de la democracia municipal, apasionado, en el Ayuntamiento de Barcelona como diseñador y gestor en temas de jóvenes, asociaciones, comunicación interna y externa, educación, cultura, bienestar, red de los centros cívicos en los barrios… Estuve siempre en primera línea, con los ciudadanos plurales.

Soy profesor de marketing en el Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de Esade y lo he sido en el INAP, el Instituto Nacional de Administraciones Públicas, hasta que el PP me echó por demasiado ciudadano. Y estuve de asesor para la marca Bilbao. Viajo constantemente a Latinoamérica como profesor, conferenciante y asesor en temas públicos y creativos. También por las Españas.

 

Me gusta la música clásica, la belleza, las ciudades, mis jóvenes amigos, el silencio, leer y dibujar y manchar, viajar por ciudades excitantes con paseos sugerentes a la deriva, escribir...Y pensar para compartir.

 

Ahora estoy en jubilación. Sueño en reanimar un monasterio para la cultura contemporánea en las Españas y me apetece estar activo en la renovación de la red de las ciudades de Latinoamérica. No quiero pararme: lo público creativo es mi vida.