Siempre me ha apasionado el arte. De una manera consciente, definitiva, me marcó de joven cuando viajé a Italia y descubrí el renacimiento italiano. Sus imágenes, su fuerza, su talante – su por qué – me dejó perplejo. Nunca he confundido el arte con la cultura: es una de sus estancias abiertas al conocimiento, a la zozobra, a lo inefable. A lo trascendente desde lo corporal. Lo persigo, pues, en la vida, en las calles, en los museos. En las ciudades, de una manera especial. Del arte, como mi maestro Steiner, me ha apasiona su dimensión liberadora: su capacidad de soñar un mundo contra el mundo. Paulatinamente dibujar y ensuciar esbozos está ocupando muchos días de mis fines de semana. Ideas y trazos surgen de mi cotidianidad íntima.

Susana López Merino ha montado con algunos de estos dibujos una exposición en el Centro Borges de Buenos Aires: Pibes Santos, los muchachos de lo oculto/manifiesto. También la vieron en Mar del Plata. Y en Sitges, en España. Muestran mi otro lado para los que me queréis conocer un poco más. Si os los bajáis e imprimís, dan el pego.

 

Retrospectiva

Primera galería de dibujos coloreados con rapidez y trazados con fulgor donde se mezclan años, tendencias, estilos y ensoñaciones con una singularidad personal.

 

Agenda

Cuando trabajaba en el Ayuntamiento de Barcelona manchaba las agendas con dibujos y les daba un toque de color para que ahuyentaran todo polvo de burocracia.

 

Ahora

Me gusta dibujar cuerpos y rostros que se desvanecen a tinta china, dejando que el azar, al trazarla sobre superficies demasiado líquidas o el secado, terminen el dibujo que ya no me pertenece.