Desde los primeros noventa viajo a Latinoamérica para colaborar con diferentes ciudades y países: Barcelona siempre tuvo claro que lo público se comparte. A la Latinoamérica le he dado mucho, pero he recibido el doble. Sin ella sería más soso, estaría menos despierto. Empecé por Argentina y Cuba para después estar en todos sus países, de los que amo –son mi casa-, sus ciudades apasionantes y muchas necesitadas de grandes transformaciones. Estuve tentado, incluso, de irme a vivir a Antigua Guatemala, la primera singular entre sus ciudades por sus culturas originarias tan presentes y un arte colonial vivo. Tengo el corazón partido entre Barcelona y la red de ciudades latinoamericanas. Siempre estaré junto a ellas. Ya son mi vida.
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