He escrito para entender y compartir lo público desde el respirar, andar, sentir y estar otramente con los ciudadanos desde sus calles y sus barrios. Escribo como palpitación de lo que siento y deseo compartir. No hago literatura.

La mayoría de los libros han estado en cajones: al placer de escribir no le seguía la obstinación por editar, tan complicado en nuestro país. Lo público plural tiene escaso público de lectores. Lo sé por experiencia.

Algunos se han editado y han encontrado lectores entregados, especialmente en Latinoamérica. Todos están aquí revisados. Un par los he dejado en versión editorial, ya descatalogados en sus colecciones.

Además de los libros encontrareis artículos, apuntes, proyectos, frases dibujadas, ideas de otros a las que he añadido un retrato real o ficticio y, todavía, un largo conjunto de textos de mis tiempos en el Ayuntamiento de Barcelona que conservan actualidad y horizonte. Huelen a innovación.

Mi escritura es impresionista. Opta por círculos concéntricos que amplían ideas y las presentan con matices sugerentes, buscando ángulos ocultos. Son textos de lluvia fina y, a menudo, a rachas. Un amigo me dice que son muy chinos porque no exponen un pensamiento lineal, a lo occidental aristotélico: opto por saltos desde la intuición, trazo mallas interactivas y resonantes para otras maneras de idearnos y actuar más creativa y cooperantemente. Estoy convencido que la causa/efecto no refleja la vida contemporánea cotidiana. A menudo, como en los conciertos barrocos, repito el tema principal machaconamente. Soy así.

La CIA, después de la segunda guerra mundial en Europa y un poco después en Latinoamérica, hizo de las suyas para cargarse la cultura con pensamiento crítico propositivo. Lo logró demasiado: instauró el no pensar para estar pasivos. Ahora el sector financiero internacional pretende cargarse la democracia, desactivándola. Soy de los que no me quedo quieto: la repienso activamente desde las ciudades, la cultura, las asociaciones, los movimientos sociales, las redes, los gobiernos-para-lo común, la comunicación y, clave, junto a los ciudadanos. Disiento de todos los burdos relatos oficiales.

Prometo alimentar, a menudo, estos textos gratis que deseo inconformistas y batalladores, para inquietos.