Durante muchos años he viajado durante un mes por un país con mi amigo Joan Horrit. A él le encanta tomar fotos con calma y respeto por la gente. Mientras yo, a menudo, dibujo o escribo. Cada viaje por un país nos regala experiencias vitales intensivas porque nos metemos en el sentido de su cultura y su cotidianidad. Después, al llegar a casa, Joan revela sus fotos. Las miramos. Las comentamos. Y, con algunas, al atardecer y frente al Mediterráneo, me entretengo dibujando, sobre lo que hemos visto y compartido, trazos de memoria o símbolos que vi o imaginé.
Perú o los dioses múltiples, explora la revelación en sus culturas precolombinas y coloniales, todavía vivas. La India repensada en amarillo y azul, me gusta por el impacto extraordinario de su milenaria cultura y su día a día tan diferente.
Durante muchos años he viajado durante un mes por un país con mi amigo Joan Horrit. A él le encanta tomar fotos con calma y respeto por la gente. Mientras yo, a menudo, dibujo o escribo. Cada viaje por un país nos regala experiencias vitales intensivas porque nos metemos en el sentido de su cultura y su cotidianidad. Después, al llegar a casa, Joan revela sus fotos. Las miramos. Las comentamos. Y, con algunas, al atardecer y frente al Mediterráneo, me entretengo dibujando, sobre lo que hemos visto y compartido, trazos de memoria o símbolos que vi o imaginé.
Perú o los dioses múltiples, explora la revelación en sus culturas precolombinas y coloniales, todavía vivas. La India repensada en amarillo y azul, me gusta por el impacto extraordinario de su milenaria cultura y su día a día tan diferente.
Durante muchos años he viajado durante un mes por un país con mi amigo Joan Horrit. A él le encanta tomar fotos con calma y respeto por la gente. Mientras yo, a menudo, dibujo o escribo. Cada viaje por un país nos regala experiencias vitales intensivas porque nos metemos en el sentido de su cultura y su cotidianidad. Después, al llegar a casa, Joan revela sus fotos. Las miramos. Las comentamos. Y, con algunas, al atardecer y frente al Mediterráneo, me entretengo dibujando, sobre lo que hemos visto y compartido, trazos de memoria o símbolos que vi o imaginé.
Perú o los dioses múltiples, explora la revelación en sus culturas precolombinas y coloniales, todavía vivas. La India repensada en amarillo y azul, me gusta por el impacto extraordinario de su milenaria cultura y su día a día tan diferente.
Durante muchos años he viajado durante un mes por un país con mi amigo Joan Horrit. A él le encanta tomar fotos con calma y respeto por la gente. Mientras yo, a menudo, dibujo o escribo. Cada viaje por un país nos regala experiencias vitales intensivas porque nos metemos en el sentido de su cultura y su cotidianidad. Después, al llegar a casa, Joan revela sus fotos. Las miramos. Las comentamos. Y, con algunas, al atardecer y frente al Mediterráneo, me entretengo dibujando, sobre lo que hemos visto y compartido, trazos de memoria o símbolos que vi o imaginé.
Perú o los dioses múltiples, explora la revelación en sus culturas precolombinas y coloniales, todavía vivas. La India repensada en amarillo y azul, me gusta por el impacto extraordinario de su milenaria cultura y su día a día tan diferente.